jueves, 22 de mayo de 2014

1 TIMOTEO 2. ORACIÓN CON UN ALTO PROPÓSITO.


 

1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

La Palabra de Dios nos exhorta en la oración poner en primer lugar –“ante todo”- el hacer: a) rogativas, b) oraciones, c) peticiones y d) acciones de gracias. Debemos rogar con un corazón sincero y con insistencia, para que todos tengan salud física y espiritual, trabajo y prosperidad. Lo que hemos de hacer serán oraciones, es decir una clara y espontanea conversación con Dios, y no vanas repeticiones. El contenido de estas oraciones será peticiones y acciones de gracias; hay muchos motivos de solicitud al Señor, como también de gratitud por Su cuidado amoroso.

Vistos los contenidos de esta práctica exigida por Dios a los cristianos, pasa a decirnos por quienes serán levantadas estas rogativas y oraciones: 1) por todos los hombres; 2) por los reyes y 3) por todos los que están en eminencia. No hay persona por la cual no sea digno pedir o dar gracias; debemos orar por todos, amigos y enemigos, familiares y vecinos, compañeros de trabajo y de ocio, buenos y malos, etc. “Los reyes” son las autoridades de gobierno: presidentes, ministros, congresales, jueces, generales. Ellos, aparte de la función gubernamental que pesa sobre sus hombros, son personas con familias y necesidades espirituales; necesitan de nuestra oración. Cualquier persona que ocupa una jefatura o ejerce autoridad en la sociedad, a cualquier nivel, o en la Iglesia, será objeto de rogativas. Cubramos en oración a todo el barrio, la ciudad, la región y el país.

El Apóstol nos ha hablado acerca de los contenidos y los beneficiados por la oración del cristiano. Y ahora agrega el motivo: “para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.” Al rogar por todos los que nos rodean, estaremos cumpliendo nuestra función sacerdotal, seremos apreciados por la comunidad y Dios nos protegerá con Su Espíritu Santo. El premio de obedecer a la voluntad de Dios es experimentar una vida de paz, devoción y santidad. Si bien es cierto, este es el motivo que nos beneficia a nosotros, hay otros de mayor importancia para estas rogativas por todos los hombres, y son las razones de Dios:

1)      Esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador. Es lo que Él quiere para el funcionamiento del pueblo cristiano en medio de la sociedad. Somos los encargados de rogar por todos, algo así como el alma de la comunidad, encargados de hacer intercesión por ellos.

2)      Dios desea que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. El más profundo deseo de Dios es la salvación del alma humana. A tal punto llega su amor por la Humanidad que envió a Su Hijo a esta Tierra para tomar nuestro lugar de castigo en la cruz y morir por nosotros. Todo aquél que reconociendo su pecado, crea en Jesucristo, será salvado de la eterna condenación y conocerá la Verdad.

Este es el más alto propósito de Dios y por lo que debemos orar día y noche.