miércoles, 5 de noviembre de 2014

1 TIMOTEO 4. LA APOSTASÍA.

 
"1 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; / 2 por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, / 3 prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. / 4 Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; / 5 porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado."

Apostatar es negar la fe de Jesucristo recibida en la conversión. Son apóstatas los cristianos que vuelven al mundo, renegando de su fe en Dios. Los ateos y agnósticos no pueden ser apóstatas pues jamás han creído. No hay cosa más triste que alguien que abandona la fe en Jesús, después de haber disfrutado del amor de Cristo y el cariño y orientación de sus pastores y hermanos en la fe.

En este texto, el Espíritu Santo profetiza que en los últimos tiempos algunos cristianos se volverán apóstatas. Esto será resultado del trabajo malévolo de espíritus que les engañarán con falsas doctrinas. Obviamente esos “espíritus” no son espectros ni fantasmas, sino personas utilizadas por espíritus del diablo con el propósito de desorientar y sacar a los cristianos de su posición de fe. Esas personas malintencionadas podrán hacerlo porque a su vez están engañadas por el diablo o porque llevan en sus corazones frustración y amargura, renegando de Dios y Su Verdad. Quieren arrastrar a otros a su misma condición.

Sin embargo no debemos responsabilizar únicamente a esos “espíritus engañadores” de desviar de la fe a estos cristianos, sino también a los engañados porque no cuidaron su alma y su espíritu, no hicieron uso de las herramientas que el Señor nos ha dado a todos los creyentes para fortalecernos: la oración, la Palabra de Dios, el ayuno, la adoración, el discipulado.

Dios nos ha dado Su Espíritu Santo y con Él, el discernimiento de espíritus. Esto permite al cristiano evaluar cuando una enseñanza no es correcta. Por otro lado, si ha sido responsable en leer y estudiar la Biblia cada día, podrá corroborar si lo que escucha o lee está acorde con la Palabra de Dios. Quien descuida la lectura bíblica y no es fiel en seguir las enseñanzas de su pastor, está expuesto a ser presa de cualquier doctrina extraña y ajena a la Verdad del Señor. Es muy importante que tengamos completa claridad del mensaje del Evangelio de Jesucristo y no descansemos jamás en el estudio y práctica de él, como en la oración para que Dios nos guíe y proteja en ese aprendizaje.

Una de las características de la falsa doctrina es llevar la atención de las personas hacia lo superfluo y externo, alejándolas de lo profundo e interno. Por ejemplo los judíos estaban muy preocupados de lavarse las manos antes de comer y guardar la ceremonia de las abluciones porque les preocupaba ser contaminados por lo externo; pero el Señor les dice que no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale del corazón. El religioso se preocupa demasiado de lo que come o bebe y no se ocupa en quitar el pecado de su corazón, la envidia, el egoísmo, la avaricia, la ira... El religioso considera el sexo como algo sucio porque su mente es inmunda; sin embargo Dios ha creado el sexo para la multiplicación y el disfrute del amor de los esposos. Dios no prohíbe el matrimonio, por el contrario lo bendice.

Todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.
 
 
 

sábado, 23 de agosto de 2014

1 TIMOTEO 3. EL MISTERIO DE LA PIEDAD.




14 Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, 15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. 16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne,
Justificado en el Espíritu,
Visto de los ángeles,
Predicado a los gentiles,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria.
 

Pablo desea visitar pronto a su discípulo Timoteo, que pastorea en Éfeso, para apoyarlo en el ministerio y corregirle en aquellos aspectos que requiera mejorar en su liderazgo. Y le adelanta algo de lo que le enseñará cuando lo visite. Traza así lo que él llama “el misterio de la piedad”, el secreto revelado por el Espíritu Santo ahora, en los últimos tiempos, cuando vino el Hijo de Dios a esta tierra y se hizo Hombre. Este “misterio” o revelación tiene seis aspectos (curioso que no sean siete, número de perfección en la cultura hebrea):

Primero “Dios fue manifestado en carne”, naciendo de una virgen por acción del mismo Espíritu Santo. Jesucristo no es un simple humano. Él es Dios hecho Hombre.

Segundo, este Hombre llamado Jesús fue “justificado en el Espíritu”, es decir que al entregar Su vida en la cruz vino a ser justicia de Dios para todo ser humano que lo reconozca como su Salvador.

Tercero, fue “visto de los ángeles”; los seres celestiales fueron testigos de Sus hechos poderosos, sanando enfermos, liberando a los cautivos del diablo, resucitando muertos. Le vieron conversando con Moisés y Elías en el monte de la transfiguración, entregar Su vida en el Gólgota, descender al Seol y predicar a los espíritus encarcelados, liberarlos, resucitar de entre los muertos y ascender a los cielos.

Cuarto “predicado a los gentiles” en todo el mundo, por más de veinte siglos; tarea que comenzó en Jerusalén, siguió por Judea, continuó en Samaria y se extendió hasta lo último de la Tierra. Casi toda nación, cultura y etnia han escuchado y leído acerca de Jesucristo y Su Evangelio de salvación. Falta muy poco para que todo el planeta sepa acerca del Señor.  

Quinto, “creído en el mundo”. Llegará el día en que todos los hombres y mujeres creerán en Jesús, porque le habrán visto. Será un tiempo de victoria en que Él gobernará con justicia el mundo.

Sexto, “recibido arriba en gloria”. La ascensión de Jesucristo a la gloria es el hecho más trascendente de la Historia. El Hijo de Dios también es el Hijo del Hombre. Su ascensión es nuestra ascensión. Somos victoriosos en Él. Él fue recibido por los ángeles y demás seres celestiales, para ocupar el lugar de mayor autoridad sobre el universo, es lo que se nombra como “el trono de Dios”.

El séptimo elemento de este “misterio de la piedad” usted puede encontrarlo en 1 Corintios 15:24-28.

Nota: La Biblia utiliza la palabra griega musterion que se deriva de la palabra meuo la cual significa "iniciar en (los misterios)," o sea revelar secretos. Musterion significa un secreto, rito, o enseñanza la cual el iniciante conoce pero nadie mas conoce.
 

jueves, 22 de mayo de 2014

1 TIMOTEO 2. ORACIÓN CON UN ALTO PROPÓSITO.


 

1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

La Palabra de Dios nos exhorta en la oración poner en primer lugar –“ante todo”- el hacer: a) rogativas, b) oraciones, c) peticiones y d) acciones de gracias. Debemos rogar con un corazón sincero y con insistencia, para que todos tengan salud física y espiritual, trabajo y prosperidad. Lo que hemos de hacer serán oraciones, es decir una clara y espontanea conversación con Dios, y no vanas repeticiones. El contenido de estas oraciones será peticiones y acciones de gracias; hay muchos motivos de solicitud al Señor, como también de gratitud por Su cuidado amoroso.

Vistos los contenidos de esta práctica exigida por Dios a los cristianos, pasa a decirnos por quienes serán levantadas estas rogativas y oraciones: 1) por todos los hombres; 2) por los reyes y 3) por todos los que están en eminencia. No hay persona por la cual no sea digno pedir o dar gracias; debemos orar por todos, amigos y enemigos, familiares y vecinos, compañeros de trabajo y de ocio, buenos y malos, etc. “Los reyes” son las autoridades de gobierno: presidentes, ministros, congresales, jueces, generales. Ellos, aparte de la función gubernamental que pesa sobre sus hombros, son personas con familias y necesidades espirituales; necesitan de nuestra oración. Cualquier persona que ocupa una jefatura o ejerce autoridad en la sociedad, a cualquier nivel, o en la Iglesia, será objeto de rogativas. Cubramos en oración a todo el barrio, la ciudad, la región y el país.

El Apóstol nos ha hablado acerca de los contenidos y los beneficiados por la oración del cristiano. Y ahora agrega el motivo: “para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.” Al rogar por todos los que nos rodean, estaremos cumpliendo nuestra función sacerdotal, seremos apreciados por la comunidad y Dios nos protegerá con Su Espíritu Santo. El premio de obedecer a la voluntad de Dios es experimentar una vida de paz, devoción y santidad. Si bien es cierto, este es el motivo que nos beneficia a nosotros, hay otros de mayor importancia para estas rogativas por todos los hombres, y son las razones de Dios:

1)      Esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador. Es lo que Él quiere para el funcionamiento del pueblo cristiano en medio de la sociedad. Somos los encargados de rogar por todos, algo así como el alma de la comunidad, encargados de hacer intercesión por ellos.

2)      Dios desea que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. El más profundo deseo de Dios es la salvación del alma humana. A tal punto llega su amor por la Humanidad que envió a Su Hijo a esta Tierra para tomar nuestro lugar de castigo en la cruz y morir por nosotros. Todo aquél que reconociendo su pecado, crea en Jesucristo, será salvado de la eterna condenación y conocerá la Verdad.

Este es el más alto propósito de Dios y por lo que debemos orar día y noche.

 

domingo, 16 de febrero de 2014

1 TIMOTEO 1. FORTALEZA Y FIDELIDAD.


 "trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti,
la cual habitó primero en tu abuela Loida,
y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también."
2 Timoteo 1:5
 
 
 
12 Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, 13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. 14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. 15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16 Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. 17 Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

San Pablo agradece a Dios por la fortaleza que le concedió. ¿En qué aspectos fortaleció el Señor al Apóstol? La fortaleza es un don de Dios necesario para enfrentar las circunstancias difíciles de la vida; es la fuerza del Señor, la perseverancia y el coraje que nos permiten obedecer la voluntad de Dios en todo momento. En el caso de Pablo, le fue dada fortaleza para:

a)      Permanecer en la convicción de haber sido llamado por Jesucristo a una misión específica, anunciar el Evangelio a los gentiles.

b)      No darse por vencido frente a la oposición y persecución de sus propios hermanos judíos.

c)      Enfrentar necesidades materiales y enfermedad, sin dejar de cumplir la orden del Señor.

Ayudado por esa fortaleza sobrenatural, pudo mantenerse fiel. La fidelidad es esa conducta firme y constante que tiene una persona tanto en sus afectos, como ideas y obligaciones. El fiel no cambia en su amor, inclinación o compromiso. En el caso del cristiano, fidelidad es lealtad, observancia de la fe que se debe al Señor y Su Iglesia. El discípulo fiel es puntual y exacto en la ejecución de su servicio a Dios. Al que supo cumplir la misión, Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” (San Mateo 25:23)

El Apóstol se maravilla de que  habiendo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador del Señor y Sus hijos, hubiese tenido tanta misericordia que finalmente le llamó al ministerio. Se lo explica también, aunque no lo justifica, porque lo hizo por falta de fe y por ignorancia espiritual.

La gracia del Señor, Su gran amor, “fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.” La fe que nació en su corazón y el amor, aunque equivocado en su proceder, que Pablo sentía hacia Dios, intensificaron y aumentaron la gracia Divina. Esto que le aconteció a él es una experiencia que todo ser humano debiera vivir, la salvación de su alma. Por eso continúa diciendo “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” No se exime de la condición de pecador. Pablo es tan pecador como nosotros.

En su conversión él ve una enseñanza y explica: “por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.” Sin duda lo ha sido para todos los que hemos leído sus testimonios en el libro de los Hechos, escrito por su ayudante Lucas, como a través de sus trece cartas que, además de contener rica teología, trasuntan una personalidad sufrida, amorosa, comprometida con Cristo y la Iglesia hasta la muerte. Dios le introdujo en la fe de Jesús para ser un ejemplo a todos los gentiles.

Pero ello no es para levantarlo como un redentor ni intercesor, sino para glorificar una vez más “al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios”