domingo, 2 de diciembre de 2012

1 TESALONICENSES 3: MAESTROS Y DISCÍPULOS UNIDOS EN EL AMOR




"1 Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas,  / 2 y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, / 3 a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos. / 4 Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis. 5 Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano.

6 Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros, / 7 por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe; / 8 porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor. / 9 Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, / 10 orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?

11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. / 12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, / 13 para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos."

 

Destacan en este capítulo los sentimientos profundos del maestro hacia sus discípulos. En ellos están contenidos las motivaciones y los propósitos de su discipulado, como la relación paternal que les unen.

1) Es su deseo que ellos (los tesalonicenses) profundicen su fe y se establezcan firmemente sobre la Roca (Jesucristo). Para ello envía a  Timoteo, su colaborador, con este propósito: “para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe”

2) Con los mismos sentimientos que ligan a un padre con sus hijos amados, el maestro y Apóstol se mueve para edificar y cuidar a sus discípulos y escribe: “yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe” El auténtico maestro no abandona sino que siempre está informado del progreso de sus aprendices.

3) Teme que el diablo arrebate a sus ovejas con las astucias que le son propias; por tanto las protege con amoroso y delicado cuidado, “no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano.” Por otro lado, no quiere perder todo el esfuerzo que ha dedicado a ellas.

4) ¡Qué contento se pone cuando sabe de sus hijos espirituales! Timoteo le “dio buenas noticias de vuestra fe y amor”, dos cualidades cristianas importantísimas, virtudes llamadas “teologales” porque las planta Dios en el corazón y se dirigen hacia Él. Sin la fe en Cristo no somos salvos ni avanzamos en el desarrollo cristiano. Sin el amor a Cristo y a nuestro prójimo como a Él, no se aprecia un carácter cristiano.

5) Un padre se siente dichoso cuando sus hijos le añoran y sólo desean verlo: “siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos” Estos sentimientos son resultado del gran amor que él les ha prodigado, hay gratitud en sus corazones hacia el maestro. Son un reflejo de la generosidad que él les ha demostrado.

6)  A un padre no le importa sufrir si ve que sus hijos progresan en sus estudios y trabajos; del mismo modo al que guía almas. Todos sus desvelos son recompensados cuando ve el desarrollo de los discípulos. Ahí vale la pena sufrir penalidades: “en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe”.

7) La satisfacción y alegría delante de Dios, las acciones de gracias en la oración del maestro es grande cuando crecen los discípulos en fe y en amor: “nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios”. El mejor pago que puede otorgar un creyente a su director espiritual es obedecer a sus consejos y progresar en el camino de Cristo.

8) La oración del maestro por su discípulo debe ser persistente, “orando de noche y de día con gran insistencia”. Ruega para que éste crezca en el conocimiento espiritual de Cristo, para que le sea revelada la Verdad, para que no tuerza su camino y se dirija a la meta segura; pide que pueda crecer en virtudes cristianas, en obras de misericordia y pueda multiplicarse en nuevos discípulos.

9) ¡Cuánto desea el maestro visitar a sus discípulos y edificarlos, completando en la medida de lo posible el reflejo de Jesucristo en ellos! Siempre hay una virtud que desarrollar, una cualidad que agregar, un pecado que corregir, un camino que desechar y otro que asumir, “para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe”

10) El propósito principal de un discipulador es que la persona de Jesús sea formada en el discípulo. Por supuesto esta es tarea que realiza el Espíritu Santo. El maestro es sólo un guía, un facilitador que, con su experiencia en la fe y en el conocimiento de la Palabra, ayuda al hermano a avanzar en su camino de santificación. La principal virtud cristiana es el amor, la que en sí encierra nueve sub-virtudes: paciencia, bondad, humildad, delicadeza, altruismo, serenidad, jovialidad, compasión, magnanimidad (1 Corintios 13:4-7). Por ello aconseja Pablo: “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos”

11) La santidad es, en definitiva, el estado que se debe alcanzar y en el que todo cristiano debe permanecer hasta la venida del Señor. Necesitamos afirmar nuestros corazones en un modo de vida y en una actitud correcta, de tal modo que Dios no pueda reprendernos a la hora del juicio. El maestro dice a sus discípulos: “que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.”