lunes, 31 de mayo de 2010

HECHOS 19: EL ESPÍRITU SANTO BAUTIZA EN AGUA Y EN FUEGO.


Recordemos que al finalizar su segundo viaje misionero, Pablo, de camino hacia Jerusalén, hizo una breve visita a Efeso y predicó en su sinagoga. Dejó a Aquila y a Priscila en esta ciudad, para que ellos prosiguieran con la obra. Ahora, en su tercer viaje, trabajará en Efeso por lo menos dos años y tres meses.

El elocuente evangelista Apolos ha quedado predicando en la ciudad griega de Corinto y, el apóstol Pablo, "1 ...después de recorrer las regiones superiores..." esto es las ciudades que bordean el actual Mar Egeo, arriba a Efeso, localidad del Asia Menor, en la actual Turquía, importante centro religioso, cultural y comercial.

El apóstol se encontró con algunos discípulos cristianos y les preguntó: "2 ... ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo." Jamás habían tan sólo escuchado acerca de tal Espíritu. Actualmente no podemos decir lo mismo, ya que sea cual sea la iglesia en que nos hemos criado, siempre desde muy pequeños, por lo menos en occidente, se nos enseña acerca del Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Trinidad.

Los cristianos de las distintas denominaciones tienen diferentes modos de concebir la vivencia del Espíritu Santo, pero todos coinciden en que es Dios dentro del creyente y que es un poder que le acompaña para:
1) consuelo y ayuda (Juan 14:16)
2) convencerlo de pecado (Juan 16:8,9)
3) darle dones espirituales (1 Corintios 12)
4) enseñarle como Maestro (Juan 14:26)
5) dar fruto (Gálatas 5:22-23)
6) guiarlo (Juan 16:13)
7) habitarlo (Romanos 8:9-11)
8) llenarlo (Efesios 5:18)
9) revestirlo de poder (Lucas 24:49; Hechos 1:8)
10) recordarle las cosas de Dios (Juan 14:26)
11) regenerarlo (Juan 3:5-8)
12) revelarle la Verdad (Juan 16:13)
13) sellarlo para siempre como hijo de Dios (Efesios 1:13)
14) ungirlo (1 Juan 2:20)

Extrañado por tal ignorancia y carencia en su evangelización, el apóstol "3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. / 4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo." El bautismo de Juan se diferenciaba totalmente del bautismo de Jesucristo, ya que sólo preparaba al pueblo judío para recibir al Mesías.

Venido ya el Cristo, no necesitamos un "bautismo de arrepentimiento" sino creer en Jesucristo, reconocer que somos pecadores (arrepentimiento) y aceptar Su sacrificio por nuestra salvación. Esto se resume en una sola palabra: fe. El verdadero bautismo cristiano es uno de los mandatos del Señor que simboliza morir juntamente con Él a la antigua vida y resucitar juntamente con Él a una nueva vida. Somos bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Dice el libro de los Hechos que estos discípulos de Efeso "5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. / 6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban." La costumbre de la Iglesia era que inmediatamente al bautismo en agua venía el bautismo en el Espíritu Santo por medio de la imposición de manos. La expresión o evidencia de ese bautismo espiritual era hablar en otras lenguas y proclamar palabras inspiradas por Dios. Los más de veinte siglos que han transcurrido con todas las teologías elaboradas, hoy impiden en gran medida la libre expresión de esa fe profunda y sencilla que nuestros ancestros cristianos vivieron. ¿Podremos recuperar esas enseñanzas y vivencias?

Finaliza el primer párrafo de este capítulo con la siguiente frase: "7 Eran por todos unos doce hombres." Con estos doce levantará el Espíritu Santo una de las iglesias más fuertes de esos tiempos, de la que dirá en el segundo capítulo del libro de Apocalipsis: "2 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; / 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado." Ese es el resultado del trabajo de discípulos cristianos bautizados en agua y en el fuego del Espíritu Santo.

sábado, 29 de mayo de 2010

HECHOS 18: EL ESPÍRITU SANTO DIRIGE LA EVANGELIZACIÓN.

Este capítulo del libro de los Hechos menciona trece personajes:

Pablo
: apóstol de Jesucristo.
Aquila: judío natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer. Estuvieron con Pablo en varios lugares Roma, Éfeso y Corinto, con quien anduvieron desde el año 50 DC.
Priscila: esposa de Aquila. El nombre Priscila es el disminutivo de Prisca (Anciana), Prisca la utiliza esencialmente Pablo cuando la menciona en las cartas paulinas o epístolas paulinas, mientras que Priscila aparece en los escritos de Lucas. Priscila, además, tiene 2 significados:"La que es venerable" y "Reina del desierto". Posiblemente, su origen sea latino.
Claudio: (años 41-54 D.C.) Hacia finales de su reinado, merced a disturbios provocados por instigadores cristianos anti-judíos, el emperador prohibió que los judíos se reunieran en las sinagogas y los expulsó de Roma. Un gran número de judíos abandonó esa ciudad.
Silas: también llamado Silvano, de origen judío y ciudadanía romana, fue considerado uno de los principales cristianos de Jerusalén, enviado por los Apóstoles a Antioquía. Compañero de San Pablo en sus viajes misioneros.
Timoteo: Timoteo fue un compañero del Apóstol Pablo en sus viajes misioneros. Pablo lo habría constituido obispo de Efeso.
Justo: temeroso de Dios, vivía junto a la sinagoga. Crispo: principal de la sinagoga de Corinto.
Galión: procónsul de Acaya (hacia el año 51-52).
Sóstenes: principal de la sinagoga de Corinto.
Apolos: judío natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. (gr. Apollos, "dado por Apolo"; contracción de Apollonios). Converso judío al mensaje de Juan el Bautista, descripto como diligente, ferviente y "elocuente, poderoso en las Escrituras" (Hch. 18:24, 25). Había nacido en la ciudad egipcia de Alejandría. Después de su conversión fue evangelista itinerante (18:24, 27; 19:1). Mientras predicaba en Efeso se encontró con Aquila y Priscila, quienes lo instruyeron en las enseñanzas del cristianismo (18:26, 28). Después de esto, Apolos fue a la provincia romana de Acaya, llevando consigo una carta de recomendación de la iglesia de Efeso (v 27). Leer más: Diccionario Biblico Gratis - Apolos
Juan el Bautista: simplemente el Bautista o San Juan, fue un predicador y asceta judío, considerado como profeta
Jesús: el Cristo, Jesucristo, el Hijo de Dios, Salvador y Señor.

Los primeros doce personajes nombrados se relacionan entre sí a través del último y que es el Primero y más importante: Jesucristo. Nótese que el capítulo finaliza nombrándolo.

Las vidas de Pablo, Aquila y Priscila son reunidas por el Espíritu Santo en el trabajo de hacer tiendas, en sus ancestro judíos y en la común fe que profesan en el Evangelio de Jesucristo.

Cansado el Apóstol de la incredulidad, blasfemias y oposición de los judíos, "6 ... les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles." Se marchó entonces a la casa de Justo, vecino de la sinagoga a cargo de Crispo, quien "8 ... creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados."

Animó el Señor a San Pablo diciéndole en visión nocturna: "9 ... No temas, sino habla, y no calles; / 10 porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad." Esto lo tuvo un año y medio predicando en Corinto.

Los enemigos del Apóstol llevaron el caso al procónsul, mas éste concluyó con estas palabras: "15 Pero si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas cosas." No conformes con esa decisión, se vengaron en la persona de "17 ... Sóstenes, principal de la sinagoga, le golpeaban delante del tribunal; pero a Galión nada se le daba de ello."

El Espíritu permitió que nada impidiese que San Pablo anunciara el Evangelio y se conviertiera numerosa gente. El mismo Espíritu impidió la acción de algunos, calló a otros y favoreció la extensión del Reino de Dios.

Así termina este segundo viaje misionero: "18 Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto. / 19 Y llegó a Efeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos, / 20 los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, / 21 sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Efeso."

Del mismo modo hoy día discípulos, ministros de Dios, no creyentes, autoridades y todas las gentes, cual personajes de un moderno libro de los Hechos, se relacionan entre sí y el Señor Jesucristo gobierna cada acción, mientras el Espíritu Santo abre y cierra puertas para la predicación del Evangelio y la extensión del Reino de Dios.

viernes, 28 de mayo de 2010

HECHOS 17: EL ESPIRITU SANTO NOS ANIMA A NO DESMAYAR.

Pablo y Silas predican en las sinagogas y centros populosos, "17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían.", llegando hasta el foro de los filósofos de Atenas para presentar el Evangelio: "19 Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? / 20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto"

Por sobre las persecusiones, discusiones y rechazo que estos hombres vivieron, quiero destacar su tenacidad, perseverancia, fe e insistencia en continuar, a pesar de la oposición. Rescato los siguientes versículos para nuestro ánimo:

"4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas." Siempre habrá quienes crean al mensaje de Jesucristo y que se nos unirán para engrosar las filas de la Iglesia, personas de fe e incluso de clases acomodadas. La predicación es para pobres y ricos.

"11 Y éstos (los de Berea) eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. / 12 Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres." Cada familia como cada barrio y ciudad es diferente. Si no tenemos éxito en un lugar o con determinadas personas, no debemos pensar que será así con todos, no hay que generalizar. Siempre habrá quienes reciban la Palabra "con toda solicitud", algunos apreciarán el estudio y la práctica de la fe.

En el enclave de los filósofos, hambrientos sólo de escuchar algo nuevo, aparte de indiferencia y burlas, Pablo encontró nuevos discípulos, dispuestos a aprender y vivir el Evangelio del Reino: "34 Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos."

Estos textos nos instan a continuar en la lucha y a no desmayar en la predicación de la Palabra de Dios, presentando a todos la Persona de Jesucristo y Su Reino, formando discípulos a la imagen del Hijo de Dios.

jueves, 27 de mayo de 2010

HECHOS 16: EL ESPÍRITU SANTO A VECES PROHIBE LO BUENO.


Pablo hace su segundo viaje misionero en compañía de su joven discípulo Timoteo, de Silas y su médico Lucas, quien hace el relato de este libro. Los Hechos es parte de la historia de los inicios de la Iglesia, son los hechos de los cristianos y apóstoles de esos días, pero más bien son los hechos del Espíritu Santo.

Curiosamente, el Espíritu que desea que la Palabra de Dios sea anunciada a las naciones, aquí lo prohibe: "6 Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia" Incluso pone obstáculos para predicar en cierta ciudad: "7 y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió." Los misioneros "8 ...pasando junto a Misia, descendieron a Troas" y recién allí pueden comprender por qué la prohibición del Espíritu y su prisa para que lleguen pronto a Macedonia: "9 Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos." ¿Qué sucede tan grave en esa región para que el Espíritu Santo haya prohibido la predicación del Evangelio en Asia?

Viajaron por mar hasta Troas, luego Samotracia y Neápolis "12 y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días." Allí conocieron a "14 ... una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía." Lidia creyó, fue bautizada y de inmediato ofreció su casa a los misioneros.

A causa de que Pablo echó el espíritu de adivinación de una muchacha, se armó un alboroto "22 Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas. / 23 Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad."

Estando los discípulos en el cepo pero orando y cantando alabanzas, vino un terremoto, con lo cual "27 Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido." Pablo le tranquilizó y esa misma noche el hombre entregó su vida al Señor y se bautizó junto a toda su familia.

¿Tenía razón el Espíritu Santo para enviar a Pablo y sus compañeros a esta colonia romana, la ciudad de Filipos de Macedonia? ¡Por supuesto! Gracias a su comprometido trabajo misional pudieron plantar el Evangelio en dos familias: la casa de Lidia y la casa del carcelero, las cuales llegarían a constituir la Iglesia de Filipos, una iglesia con la cual estaría siempre ligado por lazos muy firmes de amor cristiano (Hechos 16:9-12). Fue la única de la cual más tarde aceptó ayuda financiera (Filipenses 1:3-8; 2:25; 4:10-16)

El Espíritu Santo no sólo está para guiarnos a hacer lo que consideramos bueno, lógico y necesario, sino también para dejar de hacer aquello, aunque en su momento no comprendamos por qué. Necesitamos ser muy obedientes a Su voz y estar dispuestos a Él en fe y sumisión.

miércoles, 26 de mayo de 2010

HECHOS 15: EL ESPÍRITU SANTO GUÍA A LA IGLESIA.

La evangelización y conversión de los gentiles estaba profetizada en el Antiguo Testamento: "Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán." (Deuteronomio 28:10)

Al convertirse los no judíos o gentiles, surgió un gran problema, que fue la causa de muchas discusiones entre los cristianos y que finalmente fue zanjado en el primer Concilio de la Iglesia, en Jerusalén. "1 Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos." Sobre todo "5 ... algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés."

Este problema en cuanto a la comprensión de la salvación aún en nuestros días subsiste y hay quienes la hacen depender de ciertos usos, costumbres, ritos o días a guardar, ignorando que la salvación es sólo por la fe en Jesucristo. A veces las Iglesias dan un gran énfasis a cierta doctrina particular que pasa a ser un requisito y exigencia para la salvación, entonces hacen de la muerte de Jesucristo en la cruz una obra insuficiente para la salvación eterna del alma.

El apóstol Pedro fue muy claro en ese Concilio: "8 Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo (a los gentiles) lo mismo que a nosotros (los judíos); / 9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones." Él explicó que si los judíos no habían sido capaces de cumplir toda la Ley "10 Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?" Y finalmente enuncia este principio de salvación, el mismo que proclama hoy día todo cristiano: "11 Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos."

No es necesario agregar algo más a la obra de Cristo en la cruz. La Iglesia resolvió en esa época, bajo la sabia dirección del Espíritu Santo, no imponernos a los gentiles otra cosa que no sea dejar la idolatría, el comer sangre y la fornicación. La primera obviamente porque desagrada al Señor, la segunda porque es símbolo del sacrificio del Redentor y la tercera porque va en contra de la santidad de la vida matrimonial. Enviaron así, este mensaje a los hermanos no judíos de Antioquía: "28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: / 29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien."

La vida cristiana no debe ser una carga sino un agrado. Las últimas palabras del mensaje del Concilio dan cuenta de ese sentir. Animémonos con ellas: "Pasadlo bien".

martes, 25 de mayo de 2010

HECHOS 14: EL ESPÍRITU SANTO NOS DESAFÍA.

La predicación del Evangelio nunca deja indiferentes a quienes la escuchan. La Palabra de Dios siempre nos desafía. Cual el personaje de Shackespeare, podríamos decir creer o no creer, ese es el asunto. El mensaje del Señor es provocativo y causa reacciones. Las personas dicen: yo no me cambio de religión, eso es fanatismo, si Dios existiera el mundo no estaría tan mal, no soy una persona mala por lo tanto cuando me muera me iré con Dios, Él es muy amoroso y recibirá a todos en el cielo, Dios no existe, etc. Siempre hay una reacción.
Cuando Pablo y Bernabé predicaron en Iconio, su Palabra fue poderosa, como suele acontecer hoy día en las grandes campañas de evangelización. Ellos "1 ... hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos." Sin embargo, como Jesús nos advirtió en la Parabola del Sembrador, la Palabra cae en diferentes tipos de almas o terrenos y va a depender de ellas si esa semilla de fe crece o se muere.
Tal como el Maestro nos relata acerca de esos corazones que son como caminos por donde pasa cualquiera y pisotea Su Palabra, asímismo ocurrió con estos nuevos creyentes de Iconio: "2 Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos." Finalmente "4 ...la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles." Tal fue el odio desatado que "5 ... se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos..."

No les restó otra cosa a los apóstoles que huir "6 ... a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, / 7 y allí predicaban el evangelio." Ellos sabían que había grandes riesgos en predicar el Evangelio, pero las persecusiones y amenazas no les acobardaron ni cesaron de cumplir el ministerio para el cual en Antioquía "26 ... habían sido encomendados a la gracia de Dios ..."

De igual modo hoy día, anunciemos el Evangelio del Reino y no sintamos miedo ni desánimo ante las diversas reacciones de las personas. Ellas necesitan de este mensaje de salvación pero el enemigo de sus almas se opondrá fuertemente. Ese es el sentido de las palabras de Jesús: "34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. / 35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; / 36 y los enemigos del hombre serán los de su casa. / 37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; / 38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. / 39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará." (San Mateo 10:34-39)

lunes, 24 de mayo de 2010

HECHOS 13: EL ESPÍRITU SANTO LLAMA Y ENVÍA APÓSTOLES.


Cuenta este capítulo que por entonces la Iglesia ya contaba con ciertos ministerios: "1 Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros..." Se encontraban éstos orando y adorando a Dios: "2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado." De modo que el Espíritu Santo llama a dos para un nuevo ministerio: el de anunciar el Evangelio en lugares apartados del mundo: "3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron." Recalca la Escritura que la unción de estos ministros se hizo con oración y ayuno.

Estos nuevos "apóstoles" -llamados y enviados por el Señor- llegaron a la isla de Chipre en el Mediterraneo: "4 Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. 5 Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante." No iban solos, sino que se hicieron acompañar por un ayudante, Juan Marcos. Su modo de operar era llegando primeramente a una sinagoga judía y allí leer las Escrituras y explicar el mensaje de Jesucristo. Ellos presentaban a Jesús como el Mesías o Cristo anunciado en el Antiguo Testamento ("la Ley y los Profetas") y como Salvador y Señor del mundo.

Ya en Perge, el ayudante tuvo miedo, no quiso seguir y volvió de regreso. En una de sus cartas Pablo cuenta este suceso que fue motivo de discusión con Bernabé. "13 Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén."

Se acostumbraba en las sinagogas ceder la palabra a algún visitante y estando ellos un sábado en la de Antioquía de Pisidia "15 ... después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad." Pablo, llamado así y no Saulo a partir de este capítulo de los Hechos, "16 ... levantándose, hecha señal de silencio con la mano..." dio su discurso evangelístico. Al final los judíos quedaron encantados y le invitaron a reunirse nuevamente, el siguiente sábado, pero allí su reacción fue diferente.

"44 El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. / 45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando." Este cambio de actitud dejó muy claro al apóstol Pablo lo que el Espíritu Santo quería hacer: "46 Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. / 47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra." Así, producto de la dureza del corazón de esos judíos, sus celos religiosos y veleidad, comenzó la evangelización de los gentiles, con la que todos los no judíos hemos sido beneficiados.

Como hoy día "48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. /49 Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia." Mas la guerra continuó y "50 ... los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites."

De este modo comenzó la evangelización de las gentes y el particular llamado de San Pablo. Primero ministrando al Señor en oración y ayuno, segundo recibiendo el mandato del Espíritu Santo, tercero cumpliendo la orden y yendo a las naciones, cuarto anunciando Su Palabra y quinto identificando lo específico de ese llamado o misión. Tal cadena de hechos implica fe y entera sumisión al Señor de parte del discípulo.

domingo, 23 de mayo de 2010

HECHOS 12: EL ESPIRITU SANTO NOS CONDUCE EN FORMA SOBRENATURAL.

"1 En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. / 2 Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan." Jacobo o Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, apodado por Jesús "hijo del trueno" por su carácter irascible e impulsivo, fue el primero de los doce apóstoles en sufrir el martirio. Fue asesinado -decapitado- por Herodes Agripa I (44 d.C.), no mucho antes de la muerte del rey. De este modo, Jacobo bebió figuradamente la copa que él y Juan una vez, imprudentemente, dijeron que eran capaces de tomar (San Marcos 10:39). Puede leer más en Diccionario Biblico Gratis - Jacobo Ya aquí el Espíritu Santo nos entrega una lección para tener cuidado con lo que hablamos y a veces hasta juramos o prometemos.
Viendo Herodes la buena acogida que tuvo entre los judíos su decisión de matar a Jacobo, mando apresar a Pedro "4 Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. / 5 Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él." Su diabólico propósito era torturarlo y matarlo como a Jesús, en los días posteriores a la Pascua, pero no lo logró pues Dios tenía otro plan para el apóstol.

Estando Pedro en su celda "7 ... he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. / 8 Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme." No fue necesario que el siervo de Jesús se sacara las cadenas que lo ataban, porque éstas cayeron solas de sus manos. Pedro siguió todas las instrucciones del ángel y, lo mismo que las cadenas, la puerta de hierro que daba a la ciudad "se les abrió por sí misma".

Recién en la calle y cuando el ángel ya se había marchado, Pedro comprendió que lo que había vivido no era una visión sino un milagro: "11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba."
Como este discípulo del Señor, nosotros también, cuando estamos viviendo circunstancias extraordinarias, solemos no reconocer la mano de Dios en ellas y las justificamos como casualidades, coincidencias, un fenómeno psicológico o suerte, demostrando así nuestra poca fe y falta de adiestramiento para andar en el espíritu. Necesitamos despertar a la realidad espiritual y darnos cuenta que el Espíritu Santo nos lleva por un sendero sobrenatural.

sábado, 22 de mayo de 2010

HECHOS 11: EL ESPÍRITU SANTO FORMA A CRISTO EN NOSOTROS.

El Espíritu Santo usó a Pedro y Cornelio para esparcir el mensaje del Evangelio entre los gentiles. Después de la muerte de Esteban vino la persecusión y esta también fue una herramienta usada por Dios para llevar la Palabra más allá de Jerusalén. "19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. / 20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. / 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor."
Cuando Bernabé, "hijo de consolación", fue enviado a la ciudad de Antioquía, para examinar la conversión de los gentiles, sintió gran gozo de que el Señor llegara también al corazón de los no judíos y los motivó para que permanecieran fieles a Jesucristo. La Palabra dice que éste era un varón bondadoso, lleno del Espíritu, un hombre de fe, amante de la obra del Señor. "22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. / 23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. / 24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor."

Bernabé, que sabía del testimonio de conversión de Pablo, su elocuencia, fervor y conocimiento, decidió ir a buscarlo a su ciudad natal, Tarso. Tal vez pensaba que el talento de Saulo se estaba "perdiendo" en esa alejada ciudad, o bien que ya era el momento que éste comenzara a ejercer el ministerio para el cual el Señor, mediante profecía de Ananías, le había llamado: "Hechos 9:15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; / 16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. / 17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo."

Encontrado Saulo de Tarso "25 ... le trajo a Antioquía. / 26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía." Bernabe y Saulo estuvieron un año entero enseñando la Palabra de Dios y el Evangelio de Jesucristo a los cristianos de Antioquía. Tal era el énfasis que estos misioneros pusieron en la Persona y mensaje de Cristo, en su imitación y seguimiento, que por primera vez los discípulos del Señor fuimos llamados "cristianos", es decir "pequeños Cristos" o seguidores de Cristo.
Saulo y Bernabé encarnaban la Persona de Jesús en sus vidas, eran hombres llenos de Su Espíritu, Su mensaje y Su amor. Les bastó sólo un año para hacer de sus "discípulos", como buenos maestros y tutores, personas que replicaban el modo de ser de Jesús. Igual cosa quiere el Espíritu Santo de nosotros en estos días: que aprendamos a ser "Saulos" sometidos a la autoridad de Cristo y la Iglesia, "Bernabés" que llevemos vida y consolación a los que sufren, para formar auténticos "cristianos", discípulos que lleguen a ser pequeños Cristos en medio de la sociedad.

viernes, 21 de mayo de 2010

HECHOS 10: EL ESPÍRITU SANTO LLAMA A TODOS.

Los cristianos solemos tener una actitud negativa frente a toda aquella persona que no cree a la manera nuestra, le criticamos y estamos siempre muy dispuestos a rechazar sus razones o a "enseñarles" como deben pensar y actuar. Esto no debe ser así.
El texto nos muestra a un hombre que guarda sincera fe: "1 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, / 2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre." Un ángel mensajero del Señor se le aparece y le dice: "4 ...Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios." Las oraciones hechas con un corazón sincero, por aquellos que nosotros consideramos incrédulos o de una fe equivocada, bien pueden estar siendo escuchadas por el Señor y mayormente que las nuestras. Nótese que no sólo sus oraciones agradan a Dios sino también sus ofrendas.
Aún más, este hombre no cristiano, pudo tener una "visión": "3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio." Si hoy día esto sucediera, lo más probable es que nosotros, los cristianos bíblicos, consideráramos esa visión con desconfianza y no faltaría quien la atribuyese al diablo. La Palabra de Dios hoy me advierte: cuidado con la desconfianza religiosa y con el fanatismo de considerarme dueño absoluto de la Verdad.
Cuando el apóstol Pedro llegó a la casa de Cornelio y vio a toda esa gente creyente reunida y ávida de conocer el Evangelio, no pudo menos que concluir: "34 ...En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, / 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia." Hacer "acepción de personas" no es sólo omitir a un hermano o hermana en cierta decisión o invitación de la Iglesia, sino también no considerar con respeto y amplitud de criterio, la fe de otros.

jueves, 20 de mayo de 2010

HECHOS 9: EL ESPÍRITU SANTO RESUELVE TODO PROBLEMA.

Én los versículos siguientes observamos como resolvía los problemas la primera Iglesia.
Caso 1: Saulo de Tarso desorientaba a los hermanos, quienes aún temían de él como perseguidor de cristianos, y predicaba apasionadamente -como lo hace un nuevo convertido- tal vez con imprudencia, de modo que tuvieron que "sacarlo de circulación" y enviarlo a su ciudad natal, Tarso. "29 y hablaba denodadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los griegos; pero éstos procuraban matarle. / 30 Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso." La Escritura agrega con satisfacción: "31 Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo."

Caso 2: Las ciudades de Lida y sarón necesitaban un avivamiento, que el Evangelio fuera predicado con poder a muchos. ¡Qué mejor que sanar a un hombre paralítico por largo tiempo! "32 Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida. / 33 Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. / 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó. / 35 Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor."

Caso 3: La comunidad cristiana de Jope perdió a una valiosa discípula, Dorcas o Tabita. Era una mujer laboriosa y servicial, muy necesaria para la obra de Dios. "36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. / 37 Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala." El apóstol Pedro arrodillado frente al cadáver oró a Jesucristo y luego le ordenó a la muerta que se levantara y ésta resucitó. "40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó."
¡Así de simple! La Iglesia de los apóstoles resolvía los problemas con poder, orando a Dios e invocando al Espíritu Santo para que obrase. El Señor nos enseñe a hacerlo del mismo modo en estos días.